Politica

Lo que ven y dibujan los niños de Chile

¿Qué siente un ser humano -entre los 4 y 10 años- cuando se enfrenta a dos semanas de crisis que alteran su ciudad y sus rutinas? Aquí les dimos espacio para que dibujaran sus respuestas. Hubo peticiones de paz y de unión. Hubo manifestaciones y pancartas. Hubo supermercados saqueados y buses incendiados. Hubo imágenes de represión, disparos, incluso muertes. También de esperanza. Todos estos son detalles para tener en cuenta: los especialistas dicen que lo que un niño dibuja se conecta directamente con sus emociones.

Si tienes hijos, hazlo en casa, haz que dibuje a su libertad éste tema.

Miah Penneckamp, 10 años. Vive y estudia en Ñuñoa

“En mi dibujo hice el antes y el después. Antes no le prestaba tanta atención a las cosas, pero supongo que era mejor porque no había saqueos ni incendiaban supermercados. Esto me decepciona porque antes no ocurrían esas cosas. Esto ha pasado porque la gente quiere opinar, pero no tiene que hacerlo de esa manera porque igual ocupan cosas que después queman. Es verdad que está mal pagar de más por algo que antes pagabas menos, no deberían expresarse así, saqueando e incendiando. No es necesaria la violencia, las manifestaciones deben ser pacíficas”.


Vittorio Beretta, 7 años. Vive y estudia en Las Condes

“Vi en las noticias que los militares estaban en el techo de la Escuela Militar, que está justo al lado de donde vivo. Después bajé y fui a jugar al parque de mi edificio con unos amigos; y escuché disparos de los militares. Por eso en el dibujo estoy escuchando los disparos de esos militares en el techo. Y en el cielo hay humo. En estos días he visto que han quemado los metros, eso ya pasó el límite, ¿para qué quemar cosas? He visto otros incendios también, con una nube gris grande. Yo siento nervios de que esto se agrande y pasen cosas malas para las personas”.


Diego Padilla, 8 años. Vive y estudia en San Ramón

“La semana anterior no lo pasé tan mal, sólo con unos toques de queda. Quise expresar en mi dibujo lo injusto que es Piñera con nosotros. El gobierno y el pueblo tienen que hacer un trato porque estamos desiguales, aunque sabemos que somos iguales. Hay que continuar uniéndonos el pueblo y el gobierno, porque si estamos unidos jamás seremos vencidos. Sé que podemos, por un Chile mejor. Por eso dibujé la balanza de la igualdad y recortes de Chile, pájaros carpinteros, pumas y huemules. Lo hago para alabar a Chile y mostrar lo injusto que es Piñera”.


Giancarlo Galliano, 9 años. Vive en La Pintana y estudia en San Bernardo

“Sobre mi dibujo: en una mitad están los buenos y en otra los malos. Una parte está bien (los buenos) y la otra parte (los malos) está mal. Está bien porque protestan por sus derechos y todo, y en la mala roban, pegan, pelean. Esos también están mal porque contaminan y hacen leseras. ¿Para qué hacen cosas que le hace mal a la protesta? Con todo esto me siento mal y bien. La parte que está bien es que la gente está protestando por las cosas que necesitan, por sueldo y todo eso. La mala es que roban, queman cosas, contaminan y hacen cosas malas. Destruyen cosas por las que están haciendo la protesta, entonces, ¿de qué les sirve hacerla?”.


Cristóbal García-Huidobro, 9 años. Vive y estudia en San Bernardo

“Mi dibujo representa a Chile. Ahí se toca la olla, la gente marcha por la vida buena, por la salud y la comida; también hay canciones como El pueblo unido, hay protestas sin violencia; o sea, sin matar ni pegarle a la gente. Dibujé el Metro quemado y a un militar y a un niño que le dice “no nos mates, es malo”. En estos días he sentido sufrimiento, porque cuando llegan noticias malas yo me asusto mucho. A veces hasta me pongo a llorar. ¿Qué me hace llorar? Cuando vienen los malos a saquear o asaltar. Un día estábamos con mi mamá en la casa y llegaron dos noticias: que saquearon cerca de donde mis tatas y otros malos que querían robar acá. Todos los vecinos tuvieron que salir con palos y yo me puse a llorar, porque no quería que llegaran acá a robar o a raptarme”.


Isabella Pegoraro, 8 años. Vive y estudia en Ñuñoa

“No me he fijado tanto en las marchas porque, aunque mis papás vean las noticias, yo no me fijo tanto en lo negativo, sino que en lo positivo. Está bien que las personas opinen, pero no que destruyan porque eso es violencia. Dibujé el antes y después. El antes lo hago con un Líder quemado y el después es el lugar bien bonito y sin nada quemado. No está bien que destruyan los transportes, porque a pesar de todo ellos los usan. El camino (para resolver la situación) es hablar, pero el Presidente no anda haciendo cambios en su trabajo y no escucha las protestas. Si él hubiera escuchado antes, no habrían pasado las manifestaciones”.

 


Gaspar Vásquez, 10 años. Vive y estudia en San Ramón

“En mi dibujo quise mostrar el caos que hay en este país. Por eso hay cosas incendiándose, personas muertas por los militares y otras casi muertas por las (bombas) lacrimógenas y un medioambiente muy cochino. Eso lo he visto en la televisión, pero creo que todo lo que muestran ahí es mentira, porque yo sé que hay gente que se está manifestando contra los militares y Piñera y sus leyes para cambiarlas e intentar que esto pare y no sobrepasar los límites. Me he sentido triste y enojado por no haber tenido educación estas dos semanas. En mi familia y mi barrio esto se ha vivido mal, ellos solo quieren que yo tenga educación para crecer. Yo no me he manifestado porque me da miedo que los militares pasen y nos maten”.


Juan Somarriva, 8 años. Vive en Providencia y estudia en La Reina

“Esto fue lo que vi el domingo pasado donde está el Metro (Salvador). Había personas con cacerolas, algunas traían un limón. Vi a la policía y también cuando tiraron una bomba y salió mucho humo. Es un poco raro todo lo que está pasando, estoy un poquitito asustado, yo nunca había visto esto en mi vida pero no creo que sea el único asustado. Me gustaría que pasara rápido y que tuviéramos un mejor país”.


Francesca Beretta, 6 años. Vive y estudia en Las Condes

“En mi dibujo hay un bus quemándose en una calle. Yo lo vi, venía de vuelta de dejar a mis abuelos del aeropuerto. Ahí vi ese bus con llamas y con mucho humo. He visto en las noticias unos señores que iban caminando y los militares los detuvieron y los pusieron en el suelo, con esposas. ¿Qué más? He escuchado desde mi casa cómo tocan las cacerolas, suenan fuerte. En estos días me he sentido asustada, que esto se siga agrandando y agrandando; y que la gente sufra daño”.


Máximo Vargas, 5 años. Vive y estudia en La Pintana

“Han pasado puras cosas malas, porque quemaron el Construmart y robaron el banco. La gente está reclamando porque los abuelitos son pobres, pero no tienen que quemar cosas por los abuelitos. Me ha llamado la atención lo que queman, porque la gente mala quema y roba, y se ha llevado toda la comida. Han quemado todos los supermercados, ¿cómo podríamos comer? Se gasta la comida y no tenemos dónde comprar más. Me he sentido miedoso porque para el incendio del Construmart pensé que se iba a quemar mi casa. Por eso en el dibujo pongo que hay que hablar para que no maten, no destruyan y no quemen. Quiero que ellos entiendan”.


Florencia Sepúlveda, 4 años. Vive y estudia en La Cisterna

“En la foto veo a un carabinero con cruces de muerte, porque es lo que he visto en la calle y en la tele”.


Vicente Torres, 6 años. Vive en Providencia y estudia en Vitacura

“Mi dibujo es lo que significa cuando la gente hace cacerolas. Hay gente; y la gente está protestando porque no quiere pagar la micro. Dibujé estas personitas protestando con su cartel. Estos días he visto que se han estado causando daños muy inminentes, han destruido micros, varias personas se han descontrolado, se han incendiado parques. Algunas cosas ya se han resuelto y otras no. Se han incendiado muchos bosques, eso no está bien. Ha habido cacerolas por las calles y eso está bien; aunque no sean muy aguantables por el ruido, las personas tienen derecho a hacerlo. Esperamos que la gente deje de incendiar bosques y que la ciudad vuelva a estar como estaba. He sentido pena por los árboles y la vida”.


Jacinta Suzarte, 7 años. Vive en La Reina, estudia en Vitacura

“Dibujé unos bomberos que están intentando apagar el fuego de una casa y un edificio que se están quemando. Los bomberos son personas muy valientes, porque el fuego es muy peligroso. A mí el fuego me da miedo, puede quemar a la gente. He sentido un poco de nervio, me da miedo que el fuego no lo puedan controlar. Si queman mi casa, me pueden quemar a mi perrito, que nos cuida y lo quiero mucho. De lo que he visto y me ha gustado es que fuimos a una marcha, donde muchas personas sacaban las ollas para hacer ruido y para que Piñera entienda que el país está mal. Vi personas saltando, enojadas, pero a mí no me dio miedo. Vi carteles, la gente bailaba y cantaba. Lo que no me ha gustado es que no podemos salir a la calle; ninguna de mis amigas tampoco puede”.


Alison Mosquea, 5 años. Vive y estudia en La Pintana

“En las últimas semanas he visto personas malas que están robando y por eso he sentido miedo. Por eso dibujé una casa para que no roben a las niñas y ellas puedan vivir”.


El valor de un dibujo infantil

Carla Insunza, siquiatra infantil de la Red Salud UC Christus, explica el rol que cumple el dibujo en los niños: “Tiene que ver con la posibilidad de abordar, desde un lenguaje más normal y propio, cómo los niños comunican sus vivencias en las etapas más tempranas de su desarrollo. Para un adulto, una conversación puede ser transparente y elocuente, pero en ciertas etapas del desarrollo no siempre es fácil utilizar el lenguaje verbal para significar sus experiencias. Entonces, el dibujo es una herramienta mucho más normal, más cercana a su cotidianidad lúdica y más descriptiva para abordar lo que les está pasando internamente. Una herramienta más creativa y espontánea para enfrentarse al mundo interno de los niños”.

-¿Qué cosas se pueden encontrar en un dibujo infantil?
-Todo. Uno puede pedirle a un niño que muestre cómo está, qué quiere hacer, lo que está pensando, lo que hizo el fin de semana o que cuente de su familia. También se les pueden pedir dibujos más específicos o que forman parte de instrumentos de evaluación proyectiva para mirar aspectos emocionales. Puedes decirles “dibújame cómo has estado en estas las últimas semanas”; y eso espontáneamente va a permitir que aquellos que han estado más conectados, más preocupados, lo muestren sin sugestionarlos al respecto.

La doctora Insunza continúa: “Al solicitar un dibujo, buscas que a través de él se muestre o podamos observar de forma más indirecta qué es lo que le ha preocupado o afectado al niño. Eso nos permite discriminar quién podría estar más desconectado, sensibilizado, más alerta o realmente más conflictuado con lo que está pasando. Te pueden decir que jugaron con el primo, o que estuvieron toda la semana solos porque los papás no encontraban locomoción y les costaba llegar a la casa, o que se escondieron al escuchar a los bomberos porque les asustan las bocinas. Va a depender mucho de la sensibilidad, no todos van a vivir este proceso de la misma forma”.

-¿El dibujo es un recurso que funciona mejor en contextos de estrés?
-Mientras más directamente al niño o a sus seres significativos les haya tocado la contingencia, es más probable que él lo muestre a través del dibujo u otras herramientas que faciliten la expresión de su estado emocional. El niño también podría verbalizarlo o actuarlo en un juego, por ejemplo. Otro aspecto relevante del dibujo es que además de comunicar su vivencia respecto a su contexto, podría ayudar en resignificar aquellas vivencias más dolorosas y permitir ayudarlo en resolver los temas que más le aquejan. En este sentido, el dibujo, cumple un doble rol.

La siquiatra hace una advertencia: “Es importante considerar el acceso a medios. Este es un tema particularmente sensible en la forma en que los niños internalizan su entorno, pues las redes también pueden sesgarlos hacia temas que, en relación a su mayor o menor sensibilidad emocional, interfieran con su normal desarrollo y la forma de significar los contenidos. Los niños sin control parental están expuestos a muchísima información; y si nos afecta a nosotros, los adultos, a ellos les afecta más porque no son capaces de discriminar si lo que les llega es algo genuino; y ahí, por supuesto dependiendo de cada sensibilidad, puede quedar muy dañado. Estos contenidos también podrían ser plasmados en el dibujo”.

Fuente de «La Tercera»

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