Parismos

El Tiempo

o por qué los ovnis no aceleran

El Tiempo, Cronos en la mitología griega, Tot en la egipcia y así siguiendo. Ese concepto al que los humanos hemos puesto nombres pero que existe al margen de absolutamente todo: lo concibas como tal o no, pasa y es implacable.

Nosotros actualmente lo medimos ya que es lo único que podemos hacer con él, porque hemos llegado bastante lejos en el Espacio (dicen), conocemos más o menos unos 11.000m del abismo marino (la Fosa de las Marianas), los hombres pueden transformarse en mujeres y viceversa, curamos enfermedades antes incurables, reimplantamos miembros amputados, creemos en la palabra de los políticos, en fin… que hacemos cosas aparentemente imposibles pero el tiempo no lo hemos podido dominar manipular, ni mucho menos parar: sólo lo podemos medir con instrumentos como relojes, cronógrafos, metrónomos, etc. 

El Tiempo es incontrolable, tan sólo podemos ver cómo pasa y aprovecharlo haciendo cosas, viviendo de una manera o de otra. Ni tan sólo los dioses antiguos podían tener el control: Cronos, el Titán padre de Zeus fue el ser más poderoso hasta que su hijo le subyugó. Y menos mal porque tenía una dieta… Y aún confinado en el Tártaro el tiempo era imparable. Tan sólo Marty McFly, Max Walker, Evie Garland, Superman, Jordi Hurtado y otros pocos han sido los privilegiados de viajar en él o detenerlo; en la ficción.

Se dice que A. Einstein se preguntó: “si pudiese viajar de noche a la velocidad de la luz, ¿la bombilla de mi bici me alumbraría?” Y es cierto, si viajas a la velocidad de la luz y tienes la bombilla delante te alumbraría poco o nada por la ínfima ventaja que te llevaría al estar delante, ya que viajaríais a la misma velocidad. 

Y es que a la velocidad de la luz se dice que el viaje en el tiempo sería posible. ¿Os acordáis de cuál es la velocidad de la luz? Pues ya tenéis deberes. Yo tampoco me acuerdo del cole, lo tengo que buscar cada vez en Internet. De hecho los astronautas que han permanecido varios meses ahí arriba viajando a 27.000 km/h vuelven a la Tierra con sus relojes unas milésimas de segundo atrasados. Y no hablo de los Omega Speedmaster sino de los ultra precisos instrumentos de a bordo. 

Esto se aprecia muy bien en la primera peli de “El planeta de los simios”, la original con Charlton Heston así como en la mítica serie “Buck Rogers en el siglo XXV”: les ocurre esta divergencia temporal mientras están en la nave. Por si las queréis ver.

Se teoriza mucho sobre el Tiempo sobretodo en el ámbito de la física cuántica. De entre las diversas teorías de la Relatividad, la más exitosa y actual, aunque no poco puesta en duda, es la de Einstein. Relaciona el Espacio con el Tiempo y establece éste como parámetro de la Cuarta Dimensión para los cálculos físicos. Para mí es interesante a la par que incomprensible pero al margen de teorías lo que está claro es que aquí abajo estamos sometidos a una relación espacio-tiempo muy fundamental: necesitas invertir un tiempo para cubrir una distancia, un espacio determinado, con tu movimiento. Si vas más rápido cubrirás ese espacio en menos tiempo y viceversa. Ahí está la indisoluble relación. Para nosotros y aquí en el planeta.

Al parecer los Ovnis, por su tecnología, no estarían sujetos a dicha relación, al menos no en un sentido habitual para nosotros. Alguien que afirmaba haber visto uno me contaba que el objeto se largó sin aceleración, es decir, que se las piró casi por salto cuántico (en el sentido de cambio instantáneo de estado). Quiero decir que los coches que nos gustan pasan de 0 a 100 km/h en tantos segundos y cuantos menos segundos más rápido es el coche porque tiene más aceleración, pero al fin y al cabo notas cómo necesitan un tiempo progresivamente más corto para cubrir una distancia. Pues este individuo afirmaba que aquello se movió sin aceleración.

Debo decir que una vez iba yo conduciendo por la noche y me pareció ver algo similar por no decir exacto: el objeto brillante estaba quieto, se desplazó linealmente de un lado a otro desapareciendo del punto A y apareciendo en el punto B, se quedó quieto y luego volvió a desaparecer. No sé decir qué era, me gusta pensar que realmente vi un ovni pero claro, a saber. 

P.D.: iba sereno.

Es más, en medio de esta pandemia de Coronavirus se ve que hay una pequeña “fiebre” de avistamientos de ovnis. Nos aburrimos y observamos. Según la web perfil.com y otras, en Miami y Chile se ha informado de avistamientos durante estos días de encierro, uno concreto el 25 de Marzo. Podrían ser reales pero se ha indagado sobre uno y se ha descubierto que es un montaje sobre un evento que tuvo que ver con las Olimpiadas del ‘84. En todo caso la gente pasa el tiempo como puede y gracias a ell@s nos aliviamos con estas noticias que sean o no reales nos permiten entretenernos buscando información sobre varios temas. Hay que dar gracias.

Siguiendo con el movimiento sin aceleración, el otro día estaba sentado en un parque observando las hormigas (si, observaba hormigas ¿qué pasa?) y entre ellas había una mosquita de esas súper pequeñas. El bicho estaba en el suelo y de pronto desapareció y apareció al lado. O sea, no desapareció sino que voló y se puso en otro sitio pero era tan increíblemente rápida que mis ojos no podían verla durante su desplazamiento, dando la impresión que desaparecía y aparecía igual que mi Ovni. Es decir, que puede haber muchas explicaciones a lo que vemos, incluído el movimiento de ciertos cuerpos. Depende mucho de la percepción, el ángulo, la luz, las substancias que haya en tu cuerpo, etc.

Se dice en cierto ámbito de la física cuántica que las moléculas no están sujetas en su movimiento a esa relación espacio-tiempo: según leí una vez, lo decía Deepak Chopra creo, pueden estar en un punto del Universo y aparecer en el opuesto instantáneamente. Al funcionar así pueden estar en el presente, el pasado o el futuro incluso simultáneamente pues no estarían supeditadas a esa relación espacio-tiempo. Creo que el libro era «Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo«. Así que según esa teoría si pudiésemos movernos como nuestras propias moléculas podríamos viajar en el Tiempo.

En fin, ¿qué quiero decir con todo esto? Para un@s mucho, para otr@s nada, pero como mínimo quisiera animaros a que busquéis cosas derivadas por internet. Son conocimientos fenomenales.

El cálculo del tiempo es alucinante: nos permite saber en qué momento exacto de nuestra existencia estamos, aunque esa cronología la hayamos establecido nosotros artificialmente: en casi todo el mundo se usa el Calendario Gregoriano del siglo XVI, pero por ejemplo los musulmanes tienen su propio calendario, el Calendario Islámico del siglo VII que es lunar, no solar. También destaca el Calendario Hebreo del siglo IV que es solar y lunar, así como el famosísimo Calendario Maya. En fin, que cada cual mide el tiempo de manera distinta pero pasa igual para todos. El cálculo del tiempo te permite hacerte una idea de lo que te queda aproximadamente de vida, de ocio, de sufrimiento, de un día, de jornada… te permite adivinar cosas, hacer cálculos, acertar con el tiro al plato, esconderte de aquella persona que no te quieres encontrar (a no ser que no calcules bien y asomes la cabeza antes de tiempo… vaya corte…)

Y la prueba de que la medición del Tiempo es un invento humano es que a un@s les falta y a otr@s les sobra incluso haciendo la misma cosa: la percepción es totalmente subjetiva. Esta diferencia depende de varios factores pero es cierto que en nuestra mente pasa de una manera o de otra. A eso Antonio Machado lo llamó el “Tiempo interno”.

Por tanto el Tiempo no es de nadie, no se puede poseer, almacenar, detener ni controlar así que el cálculo del tiempo es uno de los logros más alucinantes de la Humanidad, pueden acceder a él ricos y pobres y es cierto que algun@s vivirían mejor sin él, pero es interesante verlo pasar pues es lo único que podemos hacer.

De modo que cuando estés haciendo lo que te gusta y llegue alguien y te diga que estás perdiendo el tiempo le puedes responder que no se puede perder algo que no se tiene, porque el Tiempo ni se tiene ni se pierde, sólo pasa y no se detiene. Aprovéchalo como tú quieras porque no hay vuelta atrás y, a nosotros, se nos acaba relativamente pronto…

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