Parismos

Drácula

¿Conde o príncipe?

Qué decir del vampiro más famoso de la historia ¿No? Tod@s sabemos que era un chupasangres elegante y malvado que se transmutaba en murciélago y en lobo.

O eso es lo que escribió el irlandés Abraham Stoker en su novela la cual le llevó a trascender el Tiempo y con la que debió quedar impactado, porque cuando murió quiso ser incinerado, por si acaso supongo… Decía que quiso ser incinerado antes de morir, no una vez muerto, porque un muerto no decide. Aunque Drácula sí. Bueno, en realidad es un “no muerto”. Bah, si eso luego hablamos. El caso es que el tío Bram, como aficionado a la historia y la documentación que era se inspiró en la información que le proporcionó un amigo rumano sobre el príncipe Vlad III, conocido póstumamente como Vlad Tepes (tepes = el empalador en rumano).

Con eso escribió su novela adaptando la costumbre de empalar del Príncipe hacia los mordiscos que metía el Conde. Pero no voy a hablar de eso porque lo podéis encontrar fácilmente en Internet. 

Lo que quería contaros es que lo interesante de la historia de Vladimir Dracul (apodo que heredó de su padre y que quería decir “Dragón” en rumano antiguo, “Demonio” en rumano  moderno) es que hay varias versiones sobre la “verdadera” historia al margen de la novela, que en realidad no habla de nada de lo ocurrido. Y es que he sabido por personas rumanas que Vlad III es hoy un héroe en Rumanía e incluso imparten  su historia en el cole dentro de una asignatura.Y es esa la que os quería contar.

Lo que dicen por Internet, y también es verdad, sobre el Príncipe Vlad es que luchó contra las invasiones otomanas y que tenía la costumbre de empalar a sus enemigos. Por eso en la ficción se mencionan estacas, colmillos, sangre… bueno, ya sabéis.

En la versión rumana era un príncipe cuyo padre, Vlad II Dracul perteneció a la Orden del Dragón (de ahí el sobrenombre Dracul) cuya insignia se aprecia en al foto, sacada de la Wikipedia rumana. La orden luchaba contra los otomanos que invadían Europa en el siglo XV. El caso es que el hijo, Vlad Junior Junior, porque era el tercer Vlad, consiguió el poder político, perdió el poder político, fue hecho prisionero varias veces la primera a los 13 años, bla bla bla… os remito a la Wikipedia y todo eso. 

Lo importante es que en Rumanía se enseña que este “héroe” quedó en cierto momento de su vida confinado en su castillo de Transilvania, castillo que hoy día se visita y da miedito, aunque yo lo encuentro súper chulo.

Se auto confinó (muy adecuado para estos días que vivimos) en unas estancias subterráneas secretas que sólo él y algún sirviente conocían. Sus sirvientes eran humanos, no como en la ficción claro, y no podían desvelar su paradero. El tipo se construyó unas trampas a lo MacGiver con lo que tenía, un par de palillos,  de tal modo que quien intentaba acceder al castillo, fuese amigo o enemigo, caía y quedaba empalado en las estacas que preparó, pues se ve que es cierto que eran su especialidad. A un@s se les da bien cazar pokemons y a otros empalar humanos.

Para sobrevivir bebía la sangre de esos desgraciados, pues no tenía acceso a prácticamente nada más. Y se ve que cuando salió conservó la sana costumbre de tomarse una copita del plasma porque, como le permitió sobrevivir largo tiempo  le pareció nutritivo. O igual se enganchó igual que te enganchas a las pipas, quien sabe… 

Otras versiones que había leído hace años confirmaban este encierro y cuentan que como no le dio el sol en mucho tiempo y las condiciones de la mazmorra pasaron factura a su salud, acabó padeciendo anemia y bebía sangre para curarse. También leí que, confinado en un subterráneo, se bebía la sangre procedente del campo de batalla que se filtraba por la tierra. A saber. El caso es que el individuo hizo lo que pudo por sobrevivir y lo consiguió. Casi todo el mundo le daba por muerto y volvió. He ahí una  analogía de resurrección que las historias aprovechan para el tema del “no muerto”.

Por eso me extraña que en algunas fuentes de Internet no se mencione más esta versión, porque sería más lógico que Bram Stoker se fundase en esto para crear al conde chupasangres que no en lo del empalador ¿no?

Es cierto que el Conde tiene más flow que el Príncipe: elegante, carismático, bien vestido, forrado de pasta y con unas vampiresas alrededor que no veas. Además puede encender y apagar las velas sin tocarlas. Lo malo es que no puede saber si le ha quedado algo de lechuga en los colmilos porque no se refleja en los espejos. Pero bien pensado creo que la lechuga no forma parte de su dieta.

Poderoso y magnético, sale de su ataúd que contiene tierra de su Transilvania natal necesaria para conservar su poder, al abrigo de la noche más oscura sembrando el terror en Inglaterra. Pero ha sido el cine, empezando con Bela Lugosi en los años ‘30 del siglo pasado quien empezó a dar un carisma al personaje, porque años antes el “Nosferatu” de Murnau era bastante más abyecto que el de Drácula Lugosi. 

Luego, como destacables, vinieron las pelis de la Hammer con Christopher Lee como conde Drácula. Eso fue en los años ‘60 porque en los ‘70, mi época preferida de la Hammer pero no la de mucha gente, cualquier excusa era buena para incluir a un conde vampírico vestido de rojo y negro, – colores por cierto típicos del atuendo de la Orden de los Dragones.

Por ejemplo está la Trilogía Karnstain, con  “Vampire Lovers”, “Twins of Evil” y “Lust for a vampire”. Con esta trilogía se incluyó a una poderosa vampiresa, la Condesa Carmilla Karnstain basada en la Carmilla de Joseph Sheridan Le Fanu. Carmilla es de 1872 y Drácula de 1897. Un@s crían la fama y otr@s cardan la lana.

Con “Abierto hasta el amanecer” de Robert Rodríguez tanto el concepto como la fisonomía del vampiro cambió, y con “Buffy cazavampiros” se consagró dicha estética y l@s vampir@as ya no te mordían sino que antes te echaban un Kung Fu. Finalmente, hace unos años el vampir@ cambió totalmente con la saga “Crepúsculo”. 

La muerte de Vlad III se produjo en batalla. Se cuenta que sus enemigos cortaron su cuerpo en pedazos (Napoleón no había nacido aún pero por lo visto no fue el primero en pensar aquello de “divide y vencerás”) y entregaron la cabeza al Sultán. Imagino que la muerte de los vampiros de ficción tiene que ver un poco con eso: para matar a un vampir@ hace falta sólo una estaca pero a veces hay que cortarle también la cabeza y enterrarla lejos del cuerpo o quemarla. En algunas pelis de la Universal y de la Hammer, al extraer la estaca del cuerpo del vampir@, ést@ revive. En ciertos casos como en el de Ingrid Pitt como Carmilla Karnstein vale la pena el riesgo…

Total, que los vampir@s han estado y estarán de moda y aunque el Drácula de Bram Stoker no fue ni mucho menos el primer vampir@ de la historia, pues en la mitología griega teníamos las Lamias, es cierto que creó escuela.

En fin amig@s ahí tenéis una versión diferente por si no la sabíais. ¡Espero que os haya gustado!

 

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