Parismos

Frankenstein

o tu alucinante cuerpo

Hoy os quería hablar sobre Frankenstein y el cuerpo humano. Con lo de la pandemia del Covid-19 nuestro cuerpo adquiere gran protagonismo estos días (más que días meses, e interminables añado pero bueno…)

Nuestro cuerpo nos defiende constantemente y muchos no somos plenamente conscientes de ello. Yo mismo hasta que leí “Equilibrio cuerpo mente” de Osho tampoco valoraba lo que mi cuerpo hace por mi.

Cuando te comes un bocadillo, abres la puerta de tu casa, saludas a alguien, pones gasolina, respiras… tu cuerpo está infestándose de microbios: virus, bacterias y demás. Se ve que si los pudiésemos reunir a todos pesarían unos 2 kg; una máscara no sirve de demasiado pues hay diferentes tipos de microorganismos y unos se mueven en unos ambientes y otros en otro, unos funcionan a una temperatura o condiciones ambientales, algunos entran por la boca, otros por los ojos, por la piel…. En fin, que nosotros algo podemos hacer pero el trabajo real lo hace tu cuerpo, tus defensas.

Hay dentro de ti un auténtico ejército que te defiende constantemente: tu sistema inmunológico. Hay unos “soldaditos” que se cargan a los malos, unos “paletas” que reconstruyen tu piel, tus huesos, hacen crecer el pelo (a veces en lugares indeseados), unos ingenieros que diseñan el funcionamiento de tus órganos, unos dietistas que eligen los nutrientes, unos limpiadores que limpian y tratan los residuos… vamos, que hay de todo. Pero para que eso funcione correctamente debes de estar bien alimentad@. Es como cualquier máquina, por ejemplo un coche: si le pones el combustible adecuado, un aceite bueno y lo tratas bien te funcionará perfectamente.

Tu cuerpo es una máquina orgánica creada a partir de tan sólo dos células que ha ido creciendo y se va desarrollando constantemente. Y he ahí la diferencia con las máquinas artificiales: el cambio. Tu cuerpo puede cambiar en todo momento: creces, engordas, adelgazas, mejoras tu capacidad de respiración, de circulación… Tu cuerpo puede cambiar y tú puedes fomentar ese cambio. Va a intentar mejorar, regenerarse  e incluso curarse. Es una máquina viva que va a velar por su buen funcionamiento hasta el fin de su vida útil.

Y el final llega siempre porque deja de funcionar correctamente. Ya sea por accidente o por causa natural, cuando mueres es porque al menos un elemento vital de esa máquina deja de funcionar. Pero no es de la muerte de lo que quisiera hablar, sino de la vida.

Vives porque naces, pero ¿Y si no naces? ¿Podrías morir? Es el caso de Frankenstein.

Aunque se relaciona con Frankenstein al monstruo, la novela titulada “Frankenstein, o El moderno Prometeo” alude a su creador, el Dr. Víctor Frankenstein.

Fue escrita por Mary Shelley y ha pasado a la historia como la primera novela de ciencia-ficción, literalmente, aunque a causa de adaptaciones posteriores como las de la Universal con Boris Karloff como la criatura, se la conoce más por el género de terror.

La novela se titula también el moderno Prometeo por el desafío a Dios, pues igual que hizo Prometeo al robar el fuego, Frankenstein quiso crear vida de manera no natural, por construcción y galvanización (electricidad). La aplicación de la electricidad a nuevos campos era una tendencia experimental  en la época, primer tercio del siglo XIX, y la galvanización, o sea animar cuerpos inertes mediante electricidad era practicada por algún científico “loco” empezando por un tal Luigi Galvani, de ahí el nombre. Esto se reflejó en el texto.

En la novela la criatura de Frankenstein es un ser desproporcionado de casi 2’5 metros de alto y creado a partir de partes hermosas cuidadosamente seleccionadas, pero con funesto resultado en conjunto, sobretodo por sus negros labios e iris lechosos que se confunden con el globo, según se le describe.

Pero a pesar de su aspecto es inteligente, aprenderá a hablar, leer, escribir y hasta un par de idiomas. Y sobretodo tendrá una conciencia sobre su propio ser y existencia que le atormentarán y empujarán al odio y la venganza debido al rechazo que sufre por parte de la Humanidad, conduciéndole a un debate entre su naturaleza bondadosa y los crueles actos que cometerá. No me extiendo porque en Internet está todo; investigad, que para eso están las pestañas. Os espero aquí.

Con Karloff en cambio, la criatura es un monstruo cruel pues se le implanta un cerebro anormal. A lo largo de la saga va cambiando, pero las más “fieles” a la novela son “Frankenstein” y su continuación, “La novia de Frankenstein”.  También hay una parodia muy buena, moderna pero en blanco y negro y todo que se llama «El jovencito Frankenstein«.

**Spoiler** (si no quieres saber pasa al siguiente párrafo, después de la foto ¡YA!) Si bien en la novela al final la criatura quiere justificar sus actos y darse muerte ella misma, 

en las pelis el monstruo tiene voluntad de supervivencia y son los humanos los que buscan su muerte. Y por eso formulé la pregunta si podríamos morir si no nacemos. En las pelis dicen que no se le puede matar porque no ha nacido, de manera que en la tercera y sucesivas (creo que había 4 sobre él propiamente aunque sale en más: Drácula, el hombre lobo…) es casi indestructible: sólo se le puede matar “desmontandolo” parte a parte igual que se “montó”. Su cuerpo, aún deforme y creado de retales funcionaría eternamente justificado porque al no haber nacido no podría morir. Es un concepto muy interesante.

Cada bicho estamos diseñados  adaptadamente a nuestro medio circundante así como al estilo de vida y alimentación que tenemos. Es increíble. Nosotros los mamíferos respiramos el oxígeno del aire mediante pulmones, los peces del agua mediante branquias, algunos animales como los sapos por la piel (aunque nuestras córneas también), los insectos respiran mediante tubos (tráqueas), las plantas por fotosíntesis… 

A partir del oxígeno nuestro cuerpo funciona adaptativamente. Por ejemplo algunos peces pueden hacer que la sangre deje de circular por una herida cuando un depredador, como un tiburón o un coreano, les pegan un mordisco y luego les dejan ir. Algunos reptiles regeneran partes de su cuerpo y el ajolote, un anfibio,  regenera hasta órganos vitales como el corazón; las lombrices se convierten en dos seres independientes si las partes en dos…

Ahí os dejo curiosidades de algunos cuerpos por si las desconocéis:

  • El ácido estomacal puede derretir el metal pero no las paredes del estómago.
  • Nacemos con 300 huesos pero morimos con 206 porque muchos se fusionan con la edad, entre ellos los de la cabeza.
  • El cuerpo humano produce 25 millones de células por segundo pero mueren 300 millones por minuto.
  • La longitud de todos tus vasos sanguíneos puestos en línea  es de 100.000 Km.
  • El corazón bombea la sangre con tal fuerza que podría llegar a un 4º piso. Cuando en una peli cortan una cabeza no es exagerado el chorro de sangre, aunque nos riamos.
  • Tu pulgar tendría que medir aproximadamente lo mismo que tu nariz.
  • Seguramente acabas de comprobar lo anterior.
  • En teoría, los átomos que forman tu cuerpo son los mismos que salieron del Big Bang, así que de algún modo tienes millones de años, eres inmortal.
  • Los huevos de gallina son redondos y blandos hasta que entran en contacto con la atmósfera: la forma final la tomaron al salir del colon del ave y se endurecieron para protegerse.
  • Algunos depredadores marinos, como el tiburón blanco o la orca tienen el vientre blanco para que las presas no les vean desde abajo y son oscuros por arriba por lo mismo pero al contrario.
  • El halcón puede alcanzar velocidades de casi 350 km/h (volando en picado).
  • Los cocodrilos duermen con un ojo abierto; pueden dormir sólo con medio hemisferio del cerebro y después con en otro. Los delfines también. Yo últimamente no duermo ni con uno ni con otro. Dato interesante, lo sé.
  • La piel del armadillo puede resistir un impacto de bala (aunque dependerá del calibre supongo). Un hombre tuvo que ser ingresado porque le disparó a uno y la bala rebotó y le dio a él. Igual compraba la munición en los chinos por eso…
  • El golpe de la Langosta mantis acelera a unos 80 km/h.
  • Los mosquitos matan con las enfermedades que transmiten a unos 2 millones de personas al año.

En fin, que el cuerpo es una máquina increíble, un organismo fascinante lleno de funciones alucinantes que se crea a partir de 2 células: la mayor que se encuentra en un cuerpo humano, el Óvulo y la menor, el Espermatozoide. 

Pero el ser no es sólo cuerpo, también es mente: aprendizaje, experiencias, decisiones, vivencias, … todo ello forma al ser. La mente influye claramente en el bienestar o malestar del cuerpo, pero ¿será sólo en los humanos? Se supone que los animales no tienen mente pero eso es algo que sólo podemos suponer; por muchas pruebas muy concluyentes que hagamos, en realidad jamás podremos saberlo a ciencia cierta.

Así que Frankenstein ha pasado a la historia como monstruo pero nació, ah no, que no nació, se concibió como una reflexión sobre el ser y los límites éticos y morales de la ciencia en un momento en que se experimentaba y rompía reglas morales, se oponía totalmente  la teología y le ganaba terreno. 

Imaginaos que un día aparecéis y no sabéis ni de dónde, ni porqué, no tenéis recuerdos ni sabéis como funciona vuestro cuerpo, qué le ocurre… y encima tampoco os habéis criado en sociedad y no comprendéis por qué vuestros “semejantes” os rechazan. Pues es lo que le pasó a la criatura sin nombre, la del Dr. Frankenstein: fue creado pero no hubo Dios que le dijese por qué, nadie le pedía explicaciones y no tenía ningún semejante, era único en toda regla. Además tenía que ir andando a todas partes porque no había bici que aguantase. Y según la novela llegó a la Antártida.

Ante esta situación, ¿Vosotr@s cómo la enfocaríais?

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