Parismos

El control de masas

o cuando nos comíamos a los hombres

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Actualmente vemos películas de los ‘70, ‘80 incluso los ‘90 y nos reímos porque hoy día esos súper espías que se cuelan en casas u organizaciones como si nada estarían monitorizados por cámaras con sensores, geolocalizados por gps y totalmente identificados “anónimamente” mediante rastro digital, el Big Data.

En ciertas películas de los ‘70 como son “Soylent green hasta que el destino nos alcance” o “La fuga de Logan” se proponía una sociedad aparentemente perfecta donde la gente vivía en paz y con mucha calidad de vida. Todo está en equilibrio, el ciudadan@ tiene todo lo que necesita, el Gobierno le trata “bien”… hasta que alguien se plantea lo que ocurre realmente y empieza a indagar. 

El el caso de “Soylent Green, hasta que el destino nos alcance” el protagonista, Charlton Heston, investiga un asesinato en una sociedad dividida entre muy ricos y muy pobres. Cuando la gente envejece le ofrecen suicidio asistido en muy buenas condiciones. Este hombre comienza a indagar sobre un asesinato y descubre dónde va la gente con este estupendo servicio. Hacen mucha promoción del Soylent por cierto. No digo más.

En “La fuga de Logan” pasa algo similar, el Gobierno lo controla todo en una sociedad futurista “perfecta”, sin conflictos y muy ordenadita. Y joven oye, no hay ni un sólo ancian@. Por supuesto cuando llegan a una edad el Gobierno lo sabe y se encarga de todo, no se escapa ni un@. Todo controlado no os preocupéis. Hasta que un día Logan, un empleado público, gracias a una chica se plantea dudas sobre a dónde va la gente.

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Luego, ya en los ‘90 hay otra peli titulada “Enemigo público” donde Will Smith es un tipo vigilado por el Gobierno hasta tal punto que lleva receptores gps hasta en la ropa. Una de las primeras escenas es muy buena, el tipo está tan monitorizado que acaba corriendo en calzoncillos por la ciudad: el reloj, la cartera, la ropa… todo tenía chip.

En definitiva, control social. El Gobierno te controlaba. En el siglo XXI el Gobierno te controla pero no te “ayuda” como en Soylent Green, ni te “obliga muy educadamente” como en La fuga de Logan: lo más gracioso del siglo XXI es que hoy día somos nosotr@s mism@s quienes voluntaria e inocentemente proporcionamos información no sólo al Gobierno, también a las empresas. Hace tiempo que no es ningún secreto.

Elegimos gustosísimamente estar vigiladísim@s y encima pagamos un pastón por ello. Hablo de móviles, tablets, ordenadores de última generación, wereables y a saber qué más.

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Hace muchos años un móvil con gps era la bomba, un lujo. Yo recuerdo haberme comprado un Motorola en 1999 que lo llevaba y era lo más. Hoy día hasta los gama baja lo llevan. Incluso tu reloj no tan caro y tu pulsera de actividad puede llevarlo. Y te cuesta 20€. El IoT, Internet en las cosas es algo más habitual cada día, y es una pasada porque podemos hacer cosas futuristas. Nos alucinan pero el precio que pagamos es estar vigilados. 

Ahora con esto del Coronavirus, la excusa universal del segundo quinto del siglo XXI, los gobiernos proponen vigilar el confinamiento de las personas mediante sus móviles. En España también están monitorizando las RRSS para encontrar conversaciones peligrosas. Eso estaría bien en principio supongo, pero a saber qué consideran conversaciones peligrosas. Yo apuesto a que hablas de terrorismo y ni caso, pero criticas al Gobierno y te vetan, eso si no te vienen a buscar. 

Imagen de Gordon Johnson en Pixabay

La tecnología es la jugada perfecta: controla tus datos  en teoría “anónimamente”, te vigila durante años, proporciona a quien la compra una información que no tiene precio, bueno si lo tiene, y muy alto, y encima pagas un pastizal por el dispositivo y estás content@. Y además lo vinculas a planes de precios carísimos, a seguros de rotura, garantías de renovación y lo relacionas con todo para que la información sea más exacta: móvil conectado al reloj, tableta vinculada a una cuenta de correo, ordenador con servicios digitales… lo que decía, jugada redonda, les damos información que no tiene precio y encima queremos pagar mucho por dársela. Somos estupend@s.

Yo personalmente acepto todas las cookies y siempre participo en los programas de mejora, dejo que me rastreen con gusto porque así obtengo servicios más exactos y adecuados a mi persona y estilo de vida, pero me indigna que pagando tanto como pagamos por ello y con el uso que hacen de nuestros datos nos lo presenten encima como un beneficio para nosotr@s. Como si fuésemos tont@s. Y lo somos. Y lo saben. Y a saber qué más habrá detrás de todo esto.

Todo son estrategias para controlarnos: la mayoría no llegamos con los sueldos que tenemos en relación al precio de la vida y sobretodo la vivienda, por eso nos ofrecen financiación para comprar móviles que cuestan (al público) más de lo que ganas en un mes. Pero lo pagas en cómodos plazos sin tener que hacer nada, pues la garantía es tu contrato de fibra. Además te ofrecen seguro por pocos € al mes, ni lo notas; incluso en 1 año lo puedes cambiar fácilmente con planes de renovación por otro móvil nuevo, refinancias y entregas el antiguo, con lo que has pagado una pasta y ellos lo revenden por lo que vale en el mercado. Y tú content@ porque estrenas móvil nuevo y caro cada año. Y tu antiguo móvil lo compra de segunda mano otra persona más barato que en el mercado. Todos content@s, sobretodo ellos. Y a todo esto has entregado tu dinero y tu vida digital, tus hábitos, tu salud y más.

Yo de pequeño creía que había unos seres invisibles que nos veían constantemente y me daba vergüenza ir al lavabo o cambiarme de ropa porque pensaba que me observaban. La paranoia se me pasó pronto, cuando me quité los pañales a los 14 años. Pero entonces me vino otra: me preguntaba si nos vigilarían por la tele. Pensaba que si por el cable de antena nos podían llegar imágenes, por qué no iban a poder recibirlas mediante una especie de cámara metida en la pantalla. Y eso que en aquél momento no había smart tv’s ni se concebían socialmente, de hecho no había ni cámaras digitales, eran de carrete, pero yo por si acaso tapaba la tele con un trapo. 

Y es curioso como me preocupaba cuando no era tecnológicamente posible (creo) y ahora que lo es ya no me preocupa, si es así pues es así, qué le vamos a hacer.

Imagen de Mustafa Kücük – v. Gruenewaldt en Pixabay

Si eres consciente de algo y lo aceptas no hay problema, lo malo viene cuando te engañan. Es como lo del confinamiento aquí en España: si a mí me dicen “prepárate para 2 meses de confinamiento” pues yo, a buenas o a malas, me preparo. Pero no, me dijeron “15 días de confinamiento por el bien de la salud pública”, y luego fueron 15 días más, y luego 15 días más, y a ahora 15 más… 

Con excusas, medidas que hoy valen y mañana no, que si ahora mascarilla de algodón, que si ahora de papel, que si las repartirán gratis, que si van a regular el precio… No puedes ir a pasear para bajar la tensión, el azúcar o las varices pero puedes ir a comprarte un móvil y en algunas tiendas trastear los que han tocado mil manos. 

Todo mentiras y excusas, yo creo que es una forma de control a ver si la gente hacemos caso. Una prueba. Y además a recaudar con las multas. Jugada redonda como lo del Big Data. La única diferencia que veo entre los dos métodos de control mencionados es que con uno estamos content@s y con otro enfadad@s, pero el resultado es el mismo: estamos controlad@s y encima pagamos y dejamos de cobrar por el desempleo que está generando esto.

Imagen de Gordon Johnson en Pixabay

A veces me pregunto si no sería mejor para el mundo entero una sociedad como la de la novela 1984 de George Orwell (también hay película) pero no tan mala ni tan esclavista como en la novela claro, donde un Gran Hermano lo controlase todo y tod@s hiciésemos lo mismo, con lo bueno y con lo malo, pero que al menos supiésemos a qué nos enfrentamos, porque con este sistema democrático nos dicen que tenemos libertad pero al final estamos sometidos igual e intentan hacernos creer que lo hemos elegido nosotr@s, que lo hacen por nuestro bien, cuando los que tienen el poder no están ni mucho menos como nosotr@s. 

Yo sólo pediría que los que mandan, que alguien tiene que hacerlo eso está claro, fuesen de frente, no con tanta hipocresía y haciéndonos creer que la democracia es para el pueblo. Si quieres hacer algo hazlo, tienes el poder y no podremos evitarlo, pero al menos no nos hagas pasar por tontos ¿No? Esa es mi opinión.

Una curiosidad: La fuga de Logan transcurre en el año 2022.

 

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