Parismos

La regeneración – Mi reto personal 5

o como me creció el pelo

Imagen de Valentin Tikhonov en Pixabay

Ayer mi enemigo natural arremetió contra mi como Ivan Drago en Rocky IV y desde luego yo no soy Rocky, así que al final no me quedó otra que tomarme media pastilla. Como dijo alguien, una retirada a tiempo es una victoria. Perdí la batalla pero el reto continúa, lo único que pasa es que para conseguirlo tengo que estar vivo.

No me lo tomé como un fracaso porque era lógico que en 3 días y sin tener una dieta sana no me iba a bajar, al contrario, sin la pastilla me subiría. ¡Jo, si lo hubiese conseguido en 3 días y haciendo tan poco y comiendo tan mal me haría rico con el método!

Todo esto me ha hecho pensar en la regeneración. Una pastillita química es capaz de provocar artificialmente el ensanchamiento de las paredes arteriales para que la sangre pase con menos presión. Pero el hecho que provoca que la sangre vaya con tanta presión no lo arregla. No arregla la causa, “apaña” el efecto. El corazón bombea en condiciones normales con tanta fuerza que la sangre podría llegar a los 10 metros de alto. El otro día leí que podría dar energía a un coche para andar no recuerdo cuántos km. Así que la nuestra, la de l@s hipertens@s debe de llegar al Empire State y alimentaría un coche para las 24 horas de Le Mans por lo menos. Si eso fuese verdad me haría rico con el método.

Los lagartos y algunos insectos son capaces de regenerar miembros enteros. Tienen en su memoria celular la regeneración. 

Imagen de dehofman en Pixabay

Yo en una época de mi vida me quedé casi calvo por estrés. Bueno, por escuatro (que malo…). El caso es que mientras me enfrentaba a la alopecia con todo (remedios de farmacia, caseros, huevos en la cabeza…) leía sobre el tema claro: que si el folículo muere y ya no fabrica pelo, que si se cierra el poro… y me preguntaba, si se muere el folículo, ¿Por qué no puede el cuerpo fabricar otro? Tiene todos los elementos químicos que necesita para fabricar otro, y una vez lo hizo, por qué no dos. Pero no lo hace no. Y lo mismo con las muelas por ejemplo. ¿Por qué cuando el humano pierde un diente no le crece otro? En el cuerpo hay calcio, hay células, hay minerales, zinc, fósforo, qué sé yo, todos los ingredientes existen, pero el cuerpo no sabe “cocinar” de nuevo ese diente o ese folículo. No pido un brazo nuevo como un lagarto, sólo un minúsculo folículo. Pero no. 

Por cierto, cuando acepté el hecho de que me quedaba calvo, cuando dejé de luchar a capa y espada porque no es que pase nada con los calvos faltaría más, pero yo no quería ser el primero de las 2 familias, pues cuando dije, “ok, batalla perdida. A buscar un look…” y me afeité la cabeza, en ese momento supongo que me relajé y el pelo volvió a crecer sano. No es que tenga un pelazo a lo Elvis pero ahí está todo el que tiene que haber. 

Ciertas especies de lagartos, no todos, pueden regenerar miembros enteros cuando los pierden. Mínimo la cola, ya sabéis, pero hasta patas. Las estrellas de mar regeneran sus brazos cuando se los merienda algún depredador y si el miembro no es ingerido se convierte en un clon del individuo original. También sé que un tipo de salamadra, el ajolote mexicano puede regenerar hasta el corazón mientras aún le quede un poco. Es alucinante. Lo supe cuando hice el post sobre Frankenstein https://www.larevista.cl/2020/04/07/frankenstein/ .

Imagen de moonzigg en Pixabay

O los tiburones y los cocodrilos, que pueden tener hasta 3.000 dientes, (no a la vez, sino durante toda su vida). Precisamente estoy viendo en un documental que un tiburón puede morder hasta motores fueraborda y caparazones de tortuga. Lógicamente se les rompen los dientes y les vuelven a salir. 

Según algunas autoridades en medicina cuántica, si supiésemos dar la orden a nuestras células para volver a crear tejido o curar una enfermedad el cuerpo nos haría caso. Y tiene lógica porque un vez lo hizo, creó esos ojos, ese cerebro, esos brazos, y a partir de los treinta y tantos te salen pelos en la orejas ¡En las malditas orejas! ¿¿¿¡¡¡Para qué!!!??? Y sin embargo los de la cabeza se quedan a dormir en tu almohada y ya no se levantan nunca. O sea, te salen pelos donde no los quieres, donde nunca los habías tenido, es decir, el cuerpo puede crear pelo, pero lo hace donde no quieres y donde lo necesitarías por el frío y la protección ante un golpe no es capaz. Y es que no conozco los secretos de la existencia pero sé que tiene mucho sentido del humor. Desde su punto de vista claro.

Imagen de EvaTejado en Pixabay

Ell@s, l@s orador@s, hablan de conectar con la Inteligencia Espiritual, una especie de dios que no es un dios pero es lo mismo, es la existencia misma, la inteligencia que te creó a ti, la que creó las galaxias, la que te permite respirar, crea tus células, etc. Si podemos conectar con Ella podremos sanar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu de manera holística, y para ello lo fundamental es estar relajad@s y dedicar tiempo al silencio, cosa que es cierto que no hacemos, de hecho yo estoy en ello ahora y me cuesta tener la disciplina, pero después de perder esta batallita voy a intentar dedicar tiempo a la introspección. De hecho hoy he dedicado tiempo al silencio (lo que pasa es que me he dormido pero por algo se empieza).

Total, que la capacidad de bajar la tensión está ahí, latente en mi cuerpo, y mi objetivo es conseguir que me haga caso y permita un tensión adecuada de forma natural. En ello estoy. Hoy lógicamente la pastillita ha hecho el efecto y durará unos días. La tensión no es perfecta porque me tomé sólo media pero aún así la bajó. Hoy no hay mérito personal, aunque ahora que lo pienso los días anteriores tampoco lo hubo… Ahí están los resultados de hoy. ¡Hasta mañana!

Día 5

Mañana

Tensión: 140/89

Latidos por minuto: 57

Presión de pulso: 51

Noche

Tensión: 134/88

Latidos por minuto: 56

Presión de pulso: 46

Ejercicio total día: 10 minutos ejercicio

Minutos uso app: 5 minutos

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