Parismos

El día que tuve el poder de un Dios (Editado)

o el orden que nos espera

Resumen: ¿Algo o alguien nos maneja como a personajes de una historia? Los que hemos vivido los ‘80-’90 siendo adolescentes hemos visto diferentes órdenes sociales: desde  ric@s en un lado y pobres en otro hasta “tol” mundo ric@. ¿De quién depende ese orden? ¿Gobiernos? ¿Sociedades secretas a voces? ¿El jugador?

El ser humano se diferencia de los animales en varios aspectos, para mí fundamentalmente 2: uno, no nos limpiamos el trasero con la lengua (porque no llegamos supongo) y dos, tenemos autoconciencia.

Imagen de Momentmal en Pixabay

Lo segundo es no sé si más interesante pero sí más agradable de ampliar. La auto conciencia es resumidamente la capacidad para plantearnos por qué tenemos conciencia, la capacidad no sólo de pensar sino de pensar que pensamos, cómo y por qué.

Eso nos permite (a veces por desgracia) hacernos preguntas que van más allá del simple pensamiento superando el instinto de los animales o los meros hábitos automáticos. 

Imagen de Thomas Wolter en Pixabay

En el reino animal, pongamos por ejemplo los leones ya que viven en manada, pues ahí el más fuerte es el jefe, siempre macho. Si alguno le disputa el reinado, pelean; si gana lo mantiene, si pierde se va de la manada. Y ya. No se pregunta por qué le retan, por qué ha perdido, por qué ese tiene más pelo que él… no: lo que hace es aceptarlo.

El humano no: el humano cuando alcanza la miseria existencial se queja, se pone cabezón, busca venganza, se mete en política, se plantea opciones vamos. 

El caso es que los que hemos crecido en los años ‘80 hemos vivido diferentes órdenes sociales, al menos aquí en España:

  • En los años ‘80 el que era ric@ era ric@ y el que era pobre era pobre, había una brecha notable (casos a parte claro, hablo en general: lo que se veía socialmente y cómo estaba montado el tinglado). 
  • A mediados de los ‘90 y durante los 2000 el tercio empezó a cambiar, l@s ric@s eran ric@s pero l@s pobres también eran ric@s: hipotecas del 100, 110 y 120%, compra de cochecito de alta gama con lo que te sobraba, nivelaco de vida sobretodo de la gente relacionada con la construcción, móviles de gama alta (a plazos), ropa cara que ahora se había democratizado, perfumes reformulados pero que mantenían la firma, deportes de élite para tod@s lujo accesible vamos … En principio eso estaba digamos bien desde el punto de vista que todas las personas somos iguales sin discriminación, pero sólo por eso, porque luego está el valor y el esfuerzo de cada un@ aporta a su vida, quién se lo gana y puede ser coherente con ese nivel, pero ese es otro tema.
  • Luego vino la crisis mundial, la que no fue cíclica, porque hasta el momento en el sistema capitalista las crisis ocurrían y pasaban, normalmente duraban unos 3 años y todo volvía a la  normalidad, pero esta crisis fue larga, mundial y muy “curiosa”. Ric@s pobres y pobres pobres. Supongo que a alguien no le gustó ese nuevo orden donde tod@s podíamos tener de todo y, aunque yo estoy entre los pobres pobres, la verdad es que respetaba ese punto de vista porque opino que todo el mundo tiene derecho a medrar pero mediante esfuerzo y virtud reales, no porque se deprecie la moneda o se democraticen las cosas así de la noche a la mañana pues pierden valor al igual que la persona misma. Lo que rápido viene rápido se va
Imagen de Anastasia Gepp en Pixabay

En esta crisis se suponía que todo el mundo era pobre, pero yo continué viendo en el día a día, no en las  noticias o las habladurías, sino en la calle gente en restaurantes, compras del último modelo de móvil, ordenadores, buenos coches… muchos sectores se vieron afectados pero la realidad es que l@s ricos continuaron ric@s y los pobres también ric@s; no aprendimos nada, un servidor tampoco.

En fin, lo que viene a continuación es una teoría mía y quizá no tenga sentido pero, ¿Hacia dónde vamos con esto? Para mí sólo podemos ir hacia dos tendencias: ric@s-pobres y pobres-ric@s, o sea, tornas cambiadas y un nuevo orden mundial o ric@s-pobres y pobres-pobres, tod@s pobres pero esta vez de verdad (salvo los de siempre quizá).

Lo que está claro es que nada será lo mismo, todo el globo está pegando un cambio nunca antes visto, repasad la historia, y creo que no depende de l@s capu**** de l@s polític@s, sino de alguien más. 

Imagen de stokpic en Pixabay

Yo no sé qué pensar así que no pienso nada, pero cuando me da por pensar no sé si alguien se ha vuelto loc@ o quiere mejorar el mundo. Ni idea oye, pero aquí alguien quiere darle la vuelta a todo lo conocido y diría que ese alguien no son los que ponen al frente de los países sino quizá alguien por encima, lo que se dice siempre vamos, nada nuevo, sólo que esta vez está jugando fuerte.

Al margen del virus y mi más absoluto respeto por las personas que lo están pasando mal, es por eso que hablaba al principio de la auto conciencia y ejemplificaba  con los dominantes de la manada, porque el humano piensa que alguien lo gobierna y en este momento quiere cambiar algo pero, ¿Y si las teorías de la conspiración son ciertas? ¿Y si alguien realmente maneja el mundo? ¿Será human@? ¿Será extraterrestre? ¿Será todo esto sólo un sistema automático y nos creemos que somos algo?

En breve voy a colaborar con el grupo Urban Live Clan que se dedican a jugar a videojuegos. Ya he hecho mis pinitos como gamer, en la intimidad, y grabando y probando el juego me he dado cuenta de algo.

He estado jugando al Witcher, sí, el de la serie de Netflix. 

Imagen de Felix Lichtenfeld en Pixabay

Bueno, yo manejo a ese personaje desde una silla, en calzoncillos (que compré en Amazon), con la camiseta llena de migas de patata chip y rascándome el trasero si me pica de tanto estar sentado. Soy omnipotente, el personaje hace lo que yo quiero, soy un dios, un dios en gallumbos, pero veo todo lo que hace y decido por él. Él sin mí no es nada, sólo una imagen que se queda quieta y si no lo mueves de tanto en tanto hace un gesto pero de ahí no pasa.

Es un juego, el tipo no está vivo, creo que no tiene conciencia pero tiene una historia que recuerda: nació, se convirtió en brujo, luchó aquí y allá… y él hace lo que yo le mando creyendo que es decisión suya. 

¿Véis a dónde quiero llegar? Si él, una serie de combinaciones de código tiene una “conciencia” dentro del videojuego, entonces cree que está en su mundo, caminando, bebiendo, hablando con amigos, luchando contra dragones, eligiendo espada, ropa, cepillándose a Yennefer encima de un unicornio… ¿Comprendéis? 

Imagen de MikesPhotos en Pixabay

Nosotros como humanos decimos que es sólo un videojuego, no está vivo, si yo apago la consola su existencia se acaba, pero ¿y si él, mientras yo juego, se auto concibe de alguna manera? ¿Y si lo que nosotr@s pensamos que somos, con nuestra conciencia de vivir más de 70 años, libertad y tal, es sólo una ilusión?

Es interesante apuntar que las partículas de qué estamos hechos, Átomos, Protones, etc… sólo “existen” cuando se mueven. Eso significa que las conocemos por el rastro que dejan al moverse, pero no se han visto en sí, de ahí que existan los aceleradores de partículas que las hacen moverse increíblemente rápido, dejan un rastro y las conocemos por eso, pero si no se mueven “no existen”, no se pueden estudiar bien. Es complicado pero para entendernos lo explico así. Y Geralt sólo existe cuando yo juego, pero él no lo sabe: sigo la partida guardada hace una semana y para él ha sido instantáneo.

Imagen de Alex Yomare en Pixabay

Podrían estarnos manejando, haciéndonos creer que un día tiene 24 horas, que el tiempo pasa rápido o lento, que crecemos en un período de tiempo, que decidimos… exactamente lo mismo que hago yo con ese poderoso brujo, que si existiese en este plano me fulminaría, no quedarían ni los calzoncillos de Amazon, pero tengo poder sobre él, absoluto además y él ignora mi existencia, él, si cree algo, es que vive y decide.

En fin yo qué sé, son paranoias pero pensadlo bien, podría ser, quién dice que sí o que no. 

Yo ante esa situación teórica sólo digo 2 cosas: que si alguien me maneja no me haga retroceder más el pelo de la cabeza y que no me haga crecer más pelos en la espalda, que ahora ya me estiran a veces con la camiseta. Y duele. Sólo pido eso. Bueno, y que le crezcan las peras a mi no…

Imagen de David Mark en Pixabay

Se enteró…

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba

Bloqueador de anuncios detectado

Por favor, la mayoría de las fuentes de ésta web contienen publicidad comercial, por favor, para ayudarte a visualizar correctamente éste sitio, desactiva el bloqueador Adblocker y disfruta plenamente de LaRevista.cl