Parismos

Una historia de fantasmas

o el día que molesté al agua

Resumen: cuando trabajas con historias sobre lo paranormal ocurren fenómenos raros…

Parismos va a estrenar un canal de Youtube, previsiblemente el 30 de septiembre de este estupendo 2020 que tantas alegrías nos está trayendo… sí, estamos tod@s contentísim@s ;D Aunque algo bueno también tiene la verdad.

El caso es que aún no sé exactamente de qué irá, supongo que de cosas y opiniones raras, tonterías varias, lo que yo llamo parismos vamos. Lo que sí sé es que se estrena con la excusa de jugar, ya que los chicos de Urban Live Clan me invitaron a grabarme jugando y así lo hice. A mi manera claro…

Y mi manera es hacer antes una grabaciones cortas que ya veréis si visitáis el canal a partir de la fecha mencionada. 

Imagen de Wolfgang Eckert en Pixabay

Una de las historias que rodamos iba sobre fantasmas. Esa irá directa a Halloween claro. La cosa es que un amigo tiene una casa que llaman “El castillo” por lo grandota que es. Además es centenaria, está en obras y bueno, qué mejor escenario para grabar algo sobre lo paranormal ¿No? Eso siempre me atrajo y me infundió cierto respeto a la par. Bueno respeto, ahora que tengo una edad ya nada, pero hasta no hace mucho mi iba por la “patabajo” sólo con oír la palabra “espíritu”. La culpa fue de la familia de Casper.  Miedito los espíritus me daban. Y eso que yo personalmente no creo en el alma, pero el asunto me atemorizaba.

Bien, ayer rodamos esa parodia de los cazadores de lo sobrenatural en clave de humor. Se suponía que había un fantasma habitando el castillo, yo voy a cazarlo, bla bla bla. Después del rodaje llego a casa, me meto en el sobre, pongo el móvil en modo “No molestar” y además en vibración, por si llama uno de los contactos VIP que sólo vibre.

Imagen de sik92 en Pixabay

Un poco pasadas las 00:00 horas cierro los ojos y el móvil suena pero fuerte fuerte, lo pillo sobresaltado porque me agarra en ese momentillo delicioso en que estás despierto pero no. Nadie. Ni llamada perdida, ni registro a esa hora… nada. Miro si era un mensaje (que suena diferente, pero por si acaso). Nada. Miro alarma. Tampoco. Bueno. Lo dejo en la mesilla. 

Regreso al mundo limítrofe entre la vigilia y el sueño. Vuelve a sonar el jodío. Lo pillo. Igual que antes. Nada de nada. 

Claro, lo primero que pienso es que había jugado con fuego y el fuego me iba a quemar. Es decir, que había despertado realmente algún ente y se había venido conmigo porque en la parodia pronuncié aquellas palabras de la peli de Sam Raimi, “El ejército de las tinieblas”: ¡Klaktu, Verata, Nikto! 

Sí, sé que suena raro pero es que lo raro fue lo del móvil. Apliqué la lógica o algo parecido y decidí no darle energía al pensamiento. Pensé que igual era la funda del móvil, que el sensor Hall había interferido en el móvil y se había vuelto loco… dos veces. Así que se la quité. Realmente parecía haber sido eso aunque no tenga mucho sentido, pero al menos no volvió a sonar.

La cosa me recuerda a tantas pelis de miedo de los ‘80 los actores y actrices de las cuales fallecieron en extrañas circunstancias. L@s «más jóvenes» recordaréis aquellos casos, sobretodo Poltergeist y El exorcista.

Creo que lo provocamos nosotros inconscientemente, nuestra energía y si le damos importancia los hechos se agravan. O realmente alguien nos controla y se ríe con esas cosas, quién sabe.

Imagen de Andrew Martin en Pixabay

Será casualidad o será realidad pero los fenómenos extraños se suceden cuando tratas esos temas, aunque sea de broma. En verdad sobretodo cuando los tratas de broma o en la ficción. Si existe algo igual se lo toma como una burla. No sé. El caso es que lo del móvil no tenía mucho sentido pues funciona perfectamente, nunca me había pasado nada similar. Sólo espero que si es un fantasma esté tan buena como aquella de la peli original de “Los cazafantasmas”, la que visita por la noche a Ray…

Aunque es cierto que no es mi primera experiencia con estas cosas. La primera vez aún usaba pañales. Tenía 16 años. Es broma. Tenía esos 16 otoños y unos amigos nos reunimos en un colegio. Todos menos yo hicieron una sesión de ouija. La cosa se puso fea. No me voy a extender, el caso es que el supuesto ente quería hacerme poner en la tabla, con la moneda de 25 pelas que usaron para poner el dedo. No quise. Yo alegaba para no ponerme que no me lo creía. Así que dije “Si es verdad que haga tronar”. Era verano, día radiante. Y sonó como un trueno. Yo dije que eso habría sido un tren, pues el poblacho aquél tenía estación. Dije “que haya otro trueno”. Y lo hubo. Otro tren… 30 segundos después del primero… pero bueno. 

Imagen de Amy_Gillard en Pixabay

Dije que continuaba sin creérmelo. Claro que me lo creía, pero no estaba dispuesto a poner ese dedo ahí. Así que adopté el rol de escéptico-científico. Dije finalmente: “Si es verdad, que pique a la puer…” No me dejaron acabar: “¡NOOOOO!” dijeron l@s otr@s. Ahora me parto de risa, pero en su momento tela. Porque la cosa no acaba ahí. Para culminar, mientras la otra parte del grupo intentaba que el supuesto espíritu los liberase, porque como probablemente ya sepáis, el ente te tiene que conceder el permiso para retirarte, pues mientras estaban llorando, gritando y suplicando yo me puse a hacer ejercicio. Si, me dió por eso no sé… y como siempre he tenido ese sentido del humor, pensé: “¿Y si aprovecho y le pregunto si aprobaré el examen de septiembre?” Esto pensado ¿Eh? Nada de voz alta. De pronto la moneda se desplazó al “SI”. La conductora dijo: “¿¡¡¡Quién ha hecho una pregunta!!!?” Dije que yo había pensado aquello. El caso es que aprobé.

Otra vez empecé a salir con una chica que tenía una amiga de esas que son brujillas. Sin conocerla, ella no me podía ver ni pintado en un palo aunque a mi ella no me caía mal. Yo tenía hacía unos días un dolor bastante importante en la espalda. Nada fuera de lo común, pero era un dolor pesado en el sentido de una presión. A mi novia no le dije nada porque cuando empiezas quieres parecer fuerte y sano. 

Imagen de Stefan Keller en Pixabay

Un día la brujilla me dijo “Vuélvete”. Como no le ví cuchillo lo hice. Me puso la mano donde me dolía pero sin tocarme. Me preguntó si sentía alivio. Y le dije que sí, porque fue mágico, inmediato. Sentí una de las sensaciones más agradables de mi vida la verdad. Me dijo: “tenías un espíritu pegado a la espalda. Ahora me lo he llevado yo”. Flipé, pero es que ella no sabía nada de mi dolor. Lo adivinó.

No sé, esas son mis experiencias y yo no creo en esas cosas pero tampoco las niego, pues lo del móvil podría ser una tontería pero lo del cole fue mucho más serio y de hecho al tarugo de mi amigo durante las semanas posteriores le estuvieron pasando cosillas. Aunque a ese siempre le pasaban cosas. A día de hoy le falta un huevo. En cuanto a lo de la espalda,  la chica sencillamente lo adivinó sin pista alguna. A saber.

Por si acaso, como dijo Gandalf antes de entrar en las minas de Moria, “No molestes al agua…”

¡Os espero en el canal de Youtube parismoslarevistacl a partir del 30 de septiembre! (si no me ha comido el fantasma…)

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