Parismos

El día que acabó la II Guerra Mundial

o lo que dijo el señor Spok

Resumen: vivir es elegir, amig@s, carrera, pareja, coche… y valores. El problema es que no elegimos nosotr@s, es decir, elegimos lo que han elegido que elijamos, porque la debilidad que se nos ha inculcado hace que nos dé miedo decir lo que realmente pensamos, hay que decir lo que es correcto…

El mundo está cambiando, de manera un poco insultante a la inteligencia, pero es que los caminos del Señor son inescrutables…

Imagen de Carabo Spain en Pixabay

Mi parecer es que tenía que cambiar. Las sociedades alcanzan un clímax y luego caen. Ha pasado siempre con las grandes civilizaciones: Roma, Egipto, los aztecas, los Pitufos… Las situaciones son como tirar una pelota en el agua: primero se hunde más de lo que debería, luego emerge más alto de la cuenta, luego se hunde un poco menos, salta un poco menos… así hasta que se estabiliza y se queda flotando, como debe ser. Por cierto, ¿Os habéis percatado que el tío que está sentado se parece al Sr. Burns?

Y así son las cosas: hasta que se estabilizan sufren cambios, y todo cambio supone un trauma, es normal. El humano cambia pasando por la crisis de la adolescencia hasta hacerse adult@: granos, dolores, confusión… algunos bichos pasan por la crisálida, la noche por el atardecer que no es una cosa ni otra… y así con todo. Todo cambio necesita una revolución y ésta suele ser dolorosa.

Históricamente las sociedades se acercaban demasiado a “l@s dios@s” y ést@s les enviaban un rayo, un diluvio, fuego, un programa de Tele 5… y la Humanidad volvía a su estado natural: la ignorancia, empezaba de nuevo. Digo dios@s por decir algo claro. A saber la causa…

Imagen de S. Hermann & F. Richter en Pixabay

El problema hoy es la coherencia. Los cambios que he mencionado tienen una finalidad, pero en la actualidad yo al menos no he visto que hayamos llegado como sociedad a un punto culminante en el cual tengamos tanto conocimiento que sea peligroso para “alguien”, más bien al contrario, hemos llegado a un punto de estupidez nunca visto.

Porque en este momento tod@s nos creemos superiores al prójimo, no necesitamos aprender nada porque lo sabemos todo, tenemos una opinión sobre cualquier tema, todo es apariencia, decir y no hacer, teoría y no práctica, yo digo que soy pero no demuestro ser… Reconocemos los problemas pero nos conformamos con mirar hacia otro lado o enfocarlos con humor, burla o una rabieta, pero cuando se nos pasa no pensamos en una solución porque no nos lo han inculcado: un@s ven el partido, otr@s lo pagan con el prójimo, l@s más idiotas escriben posts en una revista digital… pero ya está.

En culturas ancestrales, en la Biblia sin ir más lejos, hay momentos en que la Humanidad es destruida porque ya no se puede con ella, y creo que hoy está pasando lo mismo. Igual es bueno, quién sabe…

Imagen de OpenClipart-Vectors en Pixabay

La culpa la tiene en gran parte la II Guerra Mundial. No sólo Hitler, sino también Roosevelt, Churchill y el resto de la tropa (además literalmente). Con la excusa de que no volviese a ocurrir lo mismo instauraron unos valores, conductas y restricciones que nos han llevado a la sociedad actual. Y eso es bueno hasta cierto punto.

Me refiero a que la II WW fue algo catastrófico, lo nunca visto hasta el momento: revolucionó el mundo y por fortuna acabó, pero dejó secuelas. No sólo pobreza y destrucción, porque eso se arregla: como dice alguien, la ruina es temporal pero la pobreza es permanente.

Lo peor que dejó la guerra es:

  • mandatari@s que deciden por nosotros y hacen lo que le da la gana en nombre de la democracia y
  • oposición sistemática del individuo a todo lo que recuerde a lo ocurrido durante el III Reich, y la oposición por la oposición tampoco es buena ya que no hay criterio.

Desde luego que hay que evitar otra situación igual, no me malinterpretéis, pero lo acaecido en la II WW nos acobardó de tal manera que nos puso una venda en los ojos, aunque eso sí, nos simplificó la existencia: todo lo que se parezca a lo que pasó durante aquél período está mal, lo otro está bien. Así de fácil, que no sencillo, es ser «buena persona» hoy día. Fue el principio de lo que hoy se conoce como buenismo.

Imagen de OpenClipart-Vectors en Pixabay

Actualmente el criterio social es la oposición a cualquier, cualquier cosa que recuerde al 39-45, y no sólo lo horrible… Todo aquello que recuerde a la II (para abreviar) es malo. Por ejemplo, un delincuente delinque; hay de todo, pero si es estranjero (da igual el color, estranjero) somos es condescendientes, comprensivos, porque el racismo y la xenofobia fueron dos de las marcas de identidad del nazismo (y de la sociedad hasta no hace mucho también es cierto),sin embargo se nos pasa alguien un semáforo o nos adelanta a saber si con motivo de urgencia y nos ponemos hechos una fiera. Y así con todo: homosexualidad, religión, inmigración… No se juzga el asunto, se intenta no parecer un nazi. Hemos pasado al otro extremo por parecer “buen@” ante la sociedad. Y eso acaba haciendo daño al colectivo entero en cuestión.

Un país quiere tener su propia economía, sanidad, lo que sea en los aspectos que más le favorecerían, pues nada porque tal Unión, ciertas Naciones, esas Organizaciones, etc… se echan encima no sea que ese país vaya a querer instaurar una dictadura. Hay que hacer lo que la unión de países dictamine porque es lo bueno, la prueba está en lo bien que va el mundo…

Ojo, no defiendo nada, sólo digo que todo lo que pueda recordar a la Europa de aquellos tiempos se evita por sistema, sin análisis, incluso lo que sería bueno y no tendría porqué acabar en lo mismo.

Imagen de Pixaline en Pixabay

Dan igual los detalles, lo que importa es que como sociedad tendríamos que tener un criterio mejor que la simple oposición. Todo tiene dos caras, la buena y la mala. La buena lo es relativamente, y la mala también. Es lo que yo llamo la primera paradoja del Bien. Lo que está bien para un@s está mal para otr@s. Vi la serie Narcos y en ella aparece Pablo Escobar. Para la Ley era un criminal pero los suyos le llamaban Jesucristo; el mal que hacía a una parte de la sociedad beneficiaba a otra. Y eso pasa con todo.

La segunda paradoja del Bien es que siempre que haces bien haces mal. Por ejemplo si le haces una tarea a un niñ@ no le estás ayudando a aprender, es aquello de no des un pez a una persona hambrienta, enséñale a pescar. Pero entonces te cepillas al pez, quitas una vida. ¿Me explico? Todo bien tiene un mal implícito. Si haces caridad por la calle ayudas a una sola persona, no a todo aquél que pide, así que cometes una injusticia. El bien supera al mal, pero ahí está la parte negativa. A eso me refiero.

La tercera paradoja del Bien es que todo el mundo quiere hacerlo, incluso quien hace el mal. La persona que hace el mal lo hace porque cree que está bien, aunque sólo sea para sí mism@.

Y es que una paradoja es una contradicción, y para que exista una contradicción siempre tiene que haber dos elementos mínimo. Para resolver una paradoja hay que elegir, y la cuestión es elegir con un criterio adecuado. Al no llover a gusto de tod@s no nos queda otra que aplicar lo que dijo el señor Spok en la segunda peli de Star Trek: “el bienestar de la mayoría supera al de la minoría… o al de uno solo” es decir, lo que menos daño haga.

Hace un par o tres de años leí que para Alemania cierto día acababa la Segunda Guerra Mundial porque por fin había acabado de pagar la deuda contraída, así que creo que con esto que está pasando, con este revulsivo mundial que lo está poniendo todo patas arriba por fin habrá acabado la II Guerra Mundial. ¿Será que empieza la IV*?

¡Por cierto! ¡Hemos estrenado canal de YouTube! Podéis pasaros por ahí cada 15 días para ver… un Parismo… ¡¡¡Seréis muy bienvenid@s!!!

 

*Para mí la III hace como 13 años que se produjo...

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